31-10-2011

Será el de hoy un extraño programa en el que nos preguntemos acerca de una de las realidades que puede suponérsele a los muertos y que, por extensión, nos servirá para contrastarla con el modo que tienen los vivos de manejarla. Qué solos se quedan los muertos, decía el poeta. Y sobre esa soledad más allá de la muerte edificamos un programa que va de lo caótico a lo intimista. Una especie de psicodramático revoltillo entre emociones extremas. Cuentos, poemas, reflexiones desde la celda o desde el horror de la guerra, músicas cerebromartilleantes o suaves como el paso del tiempo con los ojos cerrados… No sabría bien cómo explicar este programa, pero por mucho que me asombre así fue como lo hice.

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